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miércoles, 28 de octubre de 2015

dudas (cuento)

Se acerca el día de nuestros difuntos y recordando a los míos y pensando un poco en ello se me ha ocurrido un cuento que aunque no es bueno, es corto y me apetece compartir con todos esta reflexíon

DUDAS 


El niño se está haciendo mayor. Mira al abuelo a los ojos durante unos segundos y le pregunta: 
-¿Qué es la vida? 
El abuelo lo mira y responde: - cierra los ojos, ¿Qué ves?
-nada- responde el niño.
Bueno, ahora abre los ojos y mira de nuevo: ¿Qué ves?  
- te veo a ti, la casa, el campo, los árboles, el perro, el cielo, el sol.. muchas cosas
- Pues eso es la vida: lo que ves y lo que no ves
El niño se queda en silencio. Reflexiona.
 –¿ Entonces que es la muerte?
       - Nada - responde el abuelo. 
       Y sonríe.

viernes, 31 de octubre de 2014

El regreso (cuento)

El regreso

Nunca lo habría supuesto. Su corazón padecía amnesia y su mente describía círculos concéntricos alrededor de un vacío en el que había instalado mi recuerdo. No era yo el responsable de su olvido sino las noches amargas de espera. Había vivido dentro del vacío, de la espera inacabable y no podía pedirle más. Su paciencia se agotó y su mente decidió hacer un gran agujero negro en el que yo era el centro y a partir de ahí se iba tragando cualquier cosa que hiciera referencia a mi existencia: el piso, el coche, los viajes juntos, la bicicleta compartida. Hasta las fotos se habían ido convirtiendo en borrones carentes de esencia.
Cuando la encontré en la estación de autobuses mi primera reacción fue la sorpresa y la siguiente el pasmo de ver que no era capaz de reconocerme. Tampoco había pasado tanto tiempo. Unos diez años, menos de lo que hacía que no veía a la casera del piso en el que habíamos vivido alquilados y que recordaba perféctamente que me había marchado llevándome sin querer las llaves de su vivienda...Así que cuando me llamo de usted y me preguntó que quería  tuve que hacer un esfuerzo para vencer mi incredulidad y decidir entre echarme a reír por su ironía o disimular y hacer como que no la conocía. Finalmente la cogí suavemente de los hombros y la miré diréctamente a los ojos: -Soy yo- le dije. Soy Javier. He vuelto por fin a casa.
Claro que me miró, durante bastantes segundos me miró, pero no descubrí ningún signo de reconocimiento..¿Javier? que Javier señor?...no sé quién es usted.
-Vaya- pensé-   no es mi día. No sé porque pensé esto. Supongo que estaba perplejo y no se me ocurría nada mejor. Había vivido con ella durante veinte años. Hacía diez  que no nos veíamos, pero habíamos vivido juntos veinte años.
Cuando te quedas sin palabras, no puedes hacer nada mejor que marcharte, así que pedí disculpas y me marché.
No servían de nada los esfuerzos que había tenido que hacer. Nadie podía imaginar lo difícil que resultaba el regreso. De hecho muy pocos lo conseguían y menos en las condiciones que yo lo había hecho. Había tenido que superar muchas pruebas, vencer la tremenda sensación de cansancio, recorrer el difícil camino de la memoria hasta conseguir llegar a la noche del 1 de noviembre.  Buscarla, primero en la casa que compartimos, luego en los lugares comunes y por fin con una extraordinaria intuición en la estación de autobuses..
Bueno, ahora debía regresar. Había fracasado y lo peor de todo: una duda me consumía. No me recordaba. Yo si la recordaba…entonces, ¿cuál de los dos estaba vivo?

sábado, 28 de junio de 2014

El miedo y la muerte (cuento)

Os voy a contar un cuento que no se donde leí, que está relacionado con nuestra actitud vital, también en cierto modo con la medicina y nos puede hacer reflexionar un poco:
La Muerte se dirigía aquella tarde hacia un poblado medieval cuando el sabio caminante la descubrió y venciendo todo temor y con la máxima prudencia le preguntó:
- ¿Donde vas? ¿qué vas a hacer?
La Muerte se paró y le miró de frente con sus temibles ojos fríos, después de unos segundos y con voz grave y pausada le respondió:
- Voy a esa ciudad..Voy a llevarme a cien personas.
-¡ Eso es horrible!- dijo el sabio con voz temblorosa..¿ Como puedes hacer eso?..¿cien personas??
La Muerte le miró de nuevo despacio - Así debe ser- respondió- ese es mi trabajo. Y continuó andando hacia la ciudad.
La noche pasó y al amanecer de la mañana siguiente, el sabio enloquecido deambulaba por los caminos de las afueras de la ciudad, cuando de nuevo se encontró a la Señora. Con la voz quebrada por la ira le amonestó:
- ¡ Me engañaste!..¿porque me dijiste que te ibas a llevar a cien personas, y han muerto más de trescientas?
La Muerte, sosegada y fría le contestó: 
-Yo he cumplido mi palabra. Me llevé a cien personas....El Miedo se llevó a los demás.

sábado, 29 de marzo de 2014

La salvación (cuento de Adolfo Bioy Casares)

Insuperable la belleza y la destreza de un pequeño ser
Os dejo este pequeño cuento de un gran escritor..podemos admirar el ingenio del artista que sabe encontrar una salida airosa..o pensar que cierto es que a veces despreciamos pequeñas cosas, cuando deberíamos humíldemente reconocer que puede ser que nos superen..
La Salvación 

Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los

jueves, 13 de febrero de 2014

La estaca (cuento de Jorge Bucay)

Desde niños vivimos encadenados a nuestras autolimitaciones
Este cuento lo escuché en una ocasión en la radio y recientemente aparecía también en un libro de ciencia: me parece muy instructivo 
El elefante y la estaca
Cuentan los mayores que había un circo de los que viajan por los pequeños pueblos de toda la geografía llevando su espectáculo y que en una de estas ocasiones, Julia, que tenia por entonces 7

sábado, 4 de enero de 2014

El ratón y el toro

Hasta el mas inofensivo ratoncillo tiene su dignidad y no se puede menospreciar
Empezamos el año 2014. Una manera suave de empezar a la vez que nos hace reflexionar un poco y nos eleva la autoestima es esta pequeña fábula de Esopo (fabulista griego, que se cree vivió alrededor del 600 antes de Cristo), aunque narrada con palabras actuales:
El ratón y el toro
El toro paseaba orgulloso por su dehesa, no había enemigo que le pudiera hacer sombra. Era el más fuerte de la ganadería. Tras comer una copiosa cantidad de hierba, el toro sintió que sus párpados le pesaban enormemente y se echó a dormir. Cuando estaba en lo mejor de su sueño, un impertinente ratón, le mordió en una de sus patas con mucha saña.

Muy enfadado por ese ataque sin razón, se levantó rápidamente para perseguir a tan insolente animal. A pesar de que corrió con todas sus fuerzas detrás de su pequeño agresor, no consiguió llegar a tiempo para atraparle. Frustrado ante tal situación, intentó en vano alcanzar al ratoncillo, cavando alrededor de la madriguera.

Tras un rato cavando sin obtener resultados, se quedó nuevamente dormido. Al no escuchar ningún ruido, el ratón salió sigilosamente de su escondrijo y tras buscar el sitio más adecuado, volvió a pegarle otro mordisco al toro.

Sorprendido ante esta situación, el toro se quedó mirando fijamente el agujero y escuchó:

-Crees que por ser tan grande, tienes derecho a hacer lo que te plazca, pero ya es hora de que comiences a respetar un poco más a los que son más pequeños y menos fuertes que tú.

 Moraleja: Nunca subestimes el valor de los que son más pequeños que tu. Los más pequeños en ocasiones también pueden derrotar a los más poderosos.

viernes, 1 de noviembre de 2013

microrrelatos (cuentos muy cortos)

los colores del otoño y unas palabras escritas para la reflexión
Hace unos dias, la cadena SER celebró un concurso internacional de microrrelatos. Participaron más de 6.000 escritores (algunos aficionados, como yo)..pero ganó el premio José Ignacio Ceberio, con su relato:

Salidas de emergencia
"Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Tenía las manos húmedas y el aire artificial le irritaba la garganta. Consultó el reloj. Disponía aún de cincuenta minutos para disfrutar de su soledad portátil en aquel paréntesis a ocho mil metros de altura. Abajo aguardaba el pasado recalcitrante que volvería a pegarse a su piel e impregnar la ropa con el rancio hedor gris de la rutina usada, adueñándose de nuevo de todos los rincones de su espíritu. Por la ventanilla se divisaba el mar azul que brillaba hasta el infinito. Se desabrochó el cinturón, salió al pasillo y comenzó a gritar".

y como yo también participé (y no gane nada), os pongo el mio:

Viaje en el tiempo
“Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión, pero llegaban a Pisa y de nuevo su inquietud crecía. La verdad es que era un disparate. Solo él debería saber el motivo de este viaje y no lo sabía. Intuición, desasosiego, el confuso sueño de un paisaje concreto y un personaje que le hablaba en latín. Descubrió que era el antiguo Camposanto de Pisa y allí estaba, paseando entre las tumbas de personajes famosos y monjes medievales. Allí estaba, en el Camposanto, en aquella tumba, escrito su nombre".


domingo, 15 de septiembre de 2013

El niño cinco mil millones (cuento)

cuento de Mario Benedetti
Hoy quiero poneros un cuento corto, una pequeña reflexión del gran maestro Mario Benedetti..lo encontré por casualidad y el corazón se me encogió. Todos tenemos algo que hacer

El niño cinco mil millones
(Mario Benedetti)

En un día del año 1987 nació el niño Cinco Mil Millones. Vino sin etiqueta, así que podía ser negro, blanco, amarillo, etc. Muchos países, en ese día eligieron al azar un niño Cinco Mil Millones para homenajearlo y hasta para filmarlo y grabar su primer llanto.

Sin embargo, el verdadero niño Cinco Mil Millones no fue homenajeado ni filmado ni acaso tuvo energías para su primer llanto. Mucho antes de nacer ya tenía hambre. Un hambre atroz. Un hambre vieja. Cuando por fin movió sus dedos, éstos tocaron tierra seca. Cuarteada y seca. Tierra con grietas y esqueletos de perros o de camellos o de vacas. También con el esqueleto del niño 4.999.999.999.

El verdadero niño Cinco Mil Millones tenía hambre y sed, pero su madre tenía más hambre y más sed y sus pechos oscuros eran como tierra exahusta. Junto a ella, el abuelo del niño tenía hambre y sed más antiguas aún y ya no encontraba en si mismo ganas de pensar o creer.

Una semana después el niño Cinco Mil Millones era un minúsculo esqueleto y en consecuencia disminuyó en algo el horrible riesgo de que el planeta llegara a estar superpoblado.

sábado, 2 de marzo de 2013

El pescador (cuento para pensar)

el pescador


En cierta ocasión iba un ejecutivo paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de marca y carísimo), su calzado deportivo (donde todo era marca), su móvil colgado de la cintura (el móvil con marca y la bolsa en la que colgaba, también) y su gomina en el pelo ( sin marca, pero tan abundante que uno podía adivinarla).

Eran las dos del mediodía cuando se encontró con un pescador que felizmente recogía sus redes llenas de pescado y amarraba su pequeña barca. El ejecutivo se le acercó…
- ¡Ejem! Perdone, pero le he visto llegar con el barco y descargar el pescado… ¿No es muy temprano para volver de faenar?
El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes, le dijo:
- ¿Temprano? ¿Por qué lo dices? De hecho yo ya he terminado mi jornada de trabajo y he pescado lo que necesito.
- ¿Ya ha terminado hoy de trabajar? ¿A las dos de la tarde? ¿Cómo es eso posible? – dijo incrédulo, el ejecutivo.
El pescador, sorprendido por la pregunta, le respondió:
-Mire, yo me levanto por la mañana a eso de las nueve, desayuno con mi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio, y a eso de las diez me subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante cuatro horas y a las dos estoy de vuelta. Con lo que obtengo en esas cuatro horas tengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, pero felizmente. Luego voy a casa, como

jueves, 10 de enero de 2013

¿Que es la verdad? (Cuento hidú)

la  verdad de Goya

 El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.
Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.
  --Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.
  --He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.
  --La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.
  --A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?
  --Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.
  El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:
  --De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.
  El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.
  El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.
  Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:
  --¿Adónde vas?
  --Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.
  El capitán aseveró:
  --No lo creo.
  --Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.
  --Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.
  --Así es -afirmó el ermitaño-.
Ahora usted sabe lo que es la verdad... ¡Su verdad!

  *El Maestro dice: El aferramiento a los puntos de vista es una traba mental y un fuerte obstáculo en el viaje interior.

lunes, 31 de diciembre de 2012

La llave de la felicidad (Cuento Hindú)

Este cuento hindú muy sencillo, me parece apropiado para terminar el año 2012 y empezar con ganas de buscar algo interesante en el 2013...es un acertijo facilito y una busqueda no tan fácil: 
                          ¡¡¡feliz 2013!!!

                               LA LLAVE DE LA FELICIDAD

 El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado. Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.
Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo. Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cual sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad. Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo. “?Dónde ocultarla?”, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.

Espero que todos encontremos esa llave que nos permita de vez en cuando disfrutar de algunos momentos de felicidad, y que sepamos y podamos compartirlos